LAS PALMAS de GRAN CANARIA (15 agosto a 3 septiembre de 2010)

SONY DSC Tuvimos una estupenda travesía desde Fuerteventura hasta Las Palmas. Tras dejar Morro Jable, metimos un rizo al pasar frente a Los Mosquitos, unos valles perpendiculares al mar, que encañonan el viento, y que a veces producen fuertes rachas de aceleración. La verdad es que no fue para tanto…

barco raro Tras doblar el cabo meridional de Fuerteventura, tuvimos un buen viento norte que nos entraba por el través y con el que pudimos probar el recién reparado piloto de viento. Fue de maravilla y no tocamos la caña hasta llegar a Las Palmas. Entramos en el puerto entre 76 barcos fondeados y nos abarlobamos al muelle de espera, ya que la oficina del puerto estaba cerrada por ser domingo.

Pedro A la mañana siguiente, nos asignan atraque y tenemos como vecino a Pedro, un alemán de Hamburgo que chapurrea español y que resultó ser un fantástico vecino. Cuando escribo esto, muchos meses después, me parece aún oirle: “Y ahoga,  ¿vais a navegag a Los Caguibes?” 0 “Magta, te cambio un sigago pog una segvesa”… Lleva toda su vida navegando en un pequeño velero. Los últimos años, pasa el verano en Las Palmas y vuelve al Caribe en invierno.

bicis Los días que pasamos en Las Palmas fueron de preparación del barco para el cruce del Atlántico. Sí, parece que lo teníamos todo hecho, pero siempre aparecen pequeñas cosas que mejorar. Montamos las dos bicis plegables que llevamos a bordo y nos movíamos con ellas por la ciudad.

 

Y al barco vinieron varios especialistas: Benoit el toldero, Pedro y Santiago los mecánicos de Yammar para la revisión oficial de las 100 hrs, José Luis y Yerai de Servicios Electrónicos Kenwood que nos instalaron la antena y el sintonizador de BLU, Román de Suisca que nos facilitó cartas y pilots de J Cornell, Domingo Manrique con el cableado y terminales, Juan Carlos y Juanma de Rolnautic con infinidad de pertrechos y acastillajes, Fernando Ramos que en fin de semana nos torneó nuevos pasacascos y valvulas, Alfred el alemán que nos instaló y nos enseñó a utilizar el Pactor III… Todos hicieron sus respectivos y buenos trabajos creando un ambiente agradable mientras se realizaban.

leon y phoenix Atracados frente a nosotros teníamos al “Pedro Canoero“, un barco de madera muy especial construido en Malasia. Pertenecía a Ugo, un italiano muy simpático con el que hicimos muy buenas migas. Vivía a bordo con sus dos hijos gemelos, Leon y Phoenix, dos rabos de lagartija a los que cogimos muchísmo cariño. A veces Ugo se quedaba en El Duende ayudando a Quique con alguna faena y Marta se llevaba a los niños de paseo. Trilingües desde que comenzaron a hablar, las conversaciones con ellos eran la risa. Nunca, nunca, se cansaron de escuchar por enésima vez el cuento de Caperucita Roja, y siempre se dibujaba en su rostro la misma cara de espanto cuando iba a aparecer el lobo feroz, como si fuera la primera vez que se lo contaba. Bendita inocencia. Deseamos de todo corazón volver a verlos pronto.

duende varado Un día, con Pedro y Santiago a bordo (los mecánicos), cerrando un grifo de fondo del motor, éste se rompió y empezó a entrar cantidad de agua a la sentina. El agujero se tapó rápidamente con un taco de madera. Pero teníamos que salir del agua ¡YA!. Hablamos con los encargados del astillero con urgencia, y refrigerando el motor con una manguera directamente conectada al mar (en cuyo extremo hubo que atar un plomo para que no se saliera) nos acercamos al astillero. Era viernes por la tarde, con todo el fin de semana por delante, pero conseguimos que nos sacaran del agua. Quique se llevó el grifo de fondo estropeado a un tornero. Os recuerdo que El Duende es un barco de aluminio, y no puede tener los clásicos grifos de fondo de metal. El tornero nos fabricó una réplica en PVC (de hecho, dos) durante el fin de semana, y el mismo lunes pudimos ir al agua de nuevo.

Rafael Durante nuestra estancia en Las Palmas, también conocimos a Rafael del Castillo, famoso radioaficionado que lleva años dando apoyo a los barcos que navegan por todos los océanos a través de la radio de larga distancia. Nos tomamos juntos una cerveza en el Club Naútico y nos pusimos de acuerdo con él para que nos fuera dando los partes del tiempo en nuestra travesía atlántica.

 

CN 1   CN 2

 

 

 

 

Y así fueron transcurriendo los días en Las Palmas, hasta que partimos hacia La Gomera.

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